sábado, 19 de enero de 2008

Porteños VS Interior


por Luis Landriscina

¿La gente de la capital vive apurada o la de las provincias es lenta? Datos sobre una polémica que abarca a muchos países.

EL GANADOR
El primer contacto que tuve con los porteños cuando era chico fue con esos viajantes de comercio que venían de Buenos Aires y recorrían el país de ciudad en ciudad.
El viajante era un hombre que llegaba muy bien vestido, con una ropa y elegancia que en las provincias sólo se estilaba para los fines de semana o días de fiesta. Además, llegaba muy informado y podía contar noticias de todo el planeta... verdaderas o no.
En su modo de hablar, lejos de cualquier timidez, el porteño siempre fue muy extrovertido y ampuloso en los gestos. Lógicamente con estos atributos era un “ganador” que podía quedarse con la chica más bonita del pueblo.
Por todo esto, en las provincias crecimos teniéndole bronca al porteño, “por las dudas”.
Pero en el fondo queríamos parecernos a él. Incluso el hombre de provincia que vivía un tiempo en la capital, al regresar a sus pagos fingía que se le había pegado el acento porteño para darse aire con sus vecinos.
Sin embargo, cuando uno cruza la General Paz y viene a quedarse a vivir en la capital, como me sucedió a mí en el año 1964, el panorama cambia mucho.

Me di cuenta de que el problema no es que el porteño esté menos capacitado para ser atento o cordial con los otros, sino que está más condicionado.

EL PORQUÉ DE LA URGENCIA DEL PORTEÑO
En 1964 mis hermanos ya vivían en Buenos Aires y yo me sorprendía cuando me contaban que esperaban los fines de semana para poder dedicarle más tiempo a sus hijos.
Ahí comprendí también la cuestión de la urgencia del porteño. No es que no le importe la persona que pasa a su lado. Trabaja más apurado y con más angustia porque tiene miedo de perder todo. En Buenos Aires no es tan normal que alguien pida permiso a su jefe para acompañar a un amigo o a un familiar enfermo.
El porteño vive apurado. Y lo está hasta para el humor, por eso prefiere el chiste rápido, porque no tiene tiempo ni paciencia para escuchar un cuento.
Pero digo que sólo es una cuestión de condicionamientos porque este mismo porteño puede ser también extraordinariamente solidario.
Cuando me vine a instalar a Buenos Aires, al comienzo viví en el conurbano sur, en Piñeyro. Recuerdo que a una familia vecina se le quemó la casa. Y ahí nomás sobre el pucho, los vecinos armaron una colecta para ayudarlos.
A mí me llamaba la atención que la gente no se saludara en la calle, ni se interesara demasiado por hablar unos con otros, pero cuando surgía el problema, ahí aparecía el gesto de solidaridad.
En los pueblos, la solidaridad brota normalmente del amplio conocimiento que hay entre la gente. Allí todos se conocen y están atentos a las necesidades del otro. Pero el porteño hace un culto de la generosidad con el desconocido. Por eso no me gusta cuando se habla sistemáticamente mal de la gente de la capital.

LA IMPRONTA DE LA INMIGRACIÓN
Una cuestión que marcó a Buenos Aires es la inmigración. El porteño lleva una impronta muy fuerte del inmigrante europeo, especialmente el napolitano y el español, con toda la arrogancia que traía la Europa que venía a “hacerse la América”.
Es muy típico de Buenos Aires ese gesto de “ma chè facciamo!” o “ma qué hacé”, agitando la mano hacia arriba, con los cinco dedos unidos.
En las provincias se ha dado en cambio una mezcla mucho más pareja de nacionalidades. Ucranianos, alemanes y polacos, viven en la selva misionera sin predominio de unos sobre otros.

LO DESCORTÉS
A los ojos de la gente de las provincias, el porteño es también muy descortés.
Recuerdo una anécdota de cuando vivíamos en un edificio de departamentos frente al Jardín Botánico de Buenos Aires. Llovía mucho y mi mujer estaba en el hall del edificio. Al ver que en la vereda había un vecino que se estaba mojando mientras esperaba a alguien, mi esposa espontáneamente le abrió la puerta para que esperase adentro. Él, absorto en sus cuestiones, habrá imaginado que la puerta se abrió sola porque ni siquiera dio las gracias. Todas esas actitudes son percibidas como arrogancia o descortesía por la gente del interior.
También digo que en realidad es sólo una cuestión de condicionamientos de la vida en la ciudad, porque el mismo porteño, cuando va a radicarse al interior disfruta mucho de otro estilo de vida.
En seguida se acostumbra a caminar unas pocas cuadras y llegar a su trabajo, saluda en la calle, comparte mucho más tiempo con su familia, y tiene más ocasiones de encuentro con los amigos.

LA INOCENCIA DEL PORTEÑO EN EL INTERIOR
Por otra parte, es frecuente que el porteño tenga idealizada a la gente de las provincias. Cuando está allá peca de ingenuo y le venden pájaro carpintero por pájaro cantor, luego de haber confiado ingenuamente en la inocencia del hombre del interior.
Siempre advierto a los porteños que si toda la gente de las provincias fuese tan buena, no necesitaríamos allí policías ni jueces.


LENTITUD NO ES SINÓNIMO DE PEREZA
Otro error que suele cometer la gente de capital respecto del interior es no comprender la parsimonia, por ejemplo en las provincias del norte como Santiago del Estero. Lentitud no es sinónimo de pereza.
Los santiagueños son gente muy trabajadora. No hay que olvidar que son ellos la principal mano de obra en la zafra tucumana, en la cosecha de algodón en el Chaco, o quienes esquilan las ovejas a mano en el sur. Viajan de una provincia a la otra para realizar trabajos muy duros.
Y lo que el porteño ve como lentitud, ese ritmo más pausado, es casi una virtud de supervivencia en un clima como el de Chaco o Catamarca, con veranos de 50 grados a la sombra.
Yo solía contar la historia de un santiagueño que está descansando a la sombra de una higuera con la boca abierta hacia arriba. Cuando pasa un vecino y le pregunta qué está haciendo, el hombre responde que está esperando que caiga un higo del árbol.
Cae entonces el higo pero el hombre sigue mirando hacia arriba con el higo en la boca.
El otro entonces le pregunta qué espera:
—Que caiga otro higo para que empuje éste para adentro.

En una oportunidad que conté este cuento en una peña muy conocida de Buenos Aires, luego del espectáculo se me acercó el embajador de Argelia, que estaba presente en la sala, y me dijo que ese cuento era originario de su país, donde se contaba exactamente el mismo chiste, con higos y paisanos que pasan horas descansando. Fíjense que Argelia es otra región desértica de temperaturas muy altas. Entonces, los norteños, los argelinos y los charros de ciertas regiones de México que descansan a la sombra con un sombrero sobre la cabeza, son todos sobrevivientes que aprendieron a convivir con un clima muy hostil.

"DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES PERO ATIENDE EN BUENOS AIRES"
Siendo un hombre que aprecia tanto la vida de las provincias, ¿qué hago yo entonces viviendo en la capital?
Hay una frase un poco irreverente que puntualiza uno de los viejos entredichos entre porteños y provincianos. “Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires”. Y en cuestión de espectáculos, para “jugar en primera división” había que venirse a la capital, sobre todo algunas décadas atrás.
Pero sigo teniendo mi casa en el Chaco, y viajo mucho por todo el país.
Yo estoy muy agradecido a los porteños y aprendí a querer esta ciudad. Aunque aparentemente todos te ignoran, nunca me pusieron palos en la rueda cuando me propuse hacer cosas.
Vivo en Buenos Aires aunque me moleste tener que mirar por la mirilla antes de abrir la puerta, y andar con cuidado cuando voy por la calle.
Todos mis hermanos viven aquí, y sin embargo no tenemos tiempo para vernos más que tres o cuatro veces al año. Pero bueno...
LOS AMIGOS: LOS PARIENTES QUE UNO ELIGE Me acostumbré a que en esta ciudad los amigos son los parientes que uno elige, y que el porteño es muy amigo de sus amigos.
Hace algunos años tenía un programa de radio al que traje como invitados a un grupo de villeros que vivían en Buenos Aires y eran del interior. Mi idea era preguntarles todo lo que el porteño se cuestiona acerca de estas personas que sacrificaron su calidad de vida para radicarse en casuchas, cerca de las luces de la gran capital.
Cuando les pregunté porqué se “apilaban” unos sobre otros en una villa, me contestaron: “Primero viene un familiar para ver cómo andan las cosas. Cuando confirman que se puede comer seguido y caliente, llaman a otros familiares y le ofrecen todo lo que tienen, que es su misma casa. Con el tiempo comienzan a construir un pedacito más de techo, pegado al de los que llegaron primero, aunque no se pueden mudar hasta que esté listo.
¿Por qué construyen viviendas tan precarias, si en el campo tienen casas más sólidas?, les pregunté.
La respuesta fue que en las villas, como no es terreno propio, nunca saben en qué noche los va a despertar una topadora que arrase con lo poco o mucho que tengan. Siempre sueñan con la idea del terreno y casa propia.
Mi última pregunta a estos villeros fue algo que intriga mucho a los porteños: Si realmente son tan pobres como para vivir en casuchas de lata, ¿por qué se ven tantas antenas de televisión en las villas?
Ahí me sorprendí cuando me contestaron: “Porque el televisor es el único entretenimiento para los chicos que podemos pagar en cuotas. Todo lo demás hay que pagarlo al contado”.

TODO TIENE SU MOTIVO
Es decir que finalmente todo tiene un motivo.
La aparente descortesía del porteño, la lentitud del norte, y los clichés atribuidos a cada provincia, son diferencias que se dan en todos los países, una mezcla de admiración, celos, y envidia entre la provincia y la ciudad, entre el que vive más en contacto con la naturaleza y aquel que goza de los beneficios de la modernidad.
La mayoría de las veces no se trata más que de un instinto de adaptación para sobrevivir en un clima o un medio ambiente hostil, una capacidad inherente a la condición humana.

sábado, 5 de enero de 2008

La Reina sigue viva

Una nueva recopilacion de hits de Queen. Lista para descargar y escuchar.


Queen - Queen Collection [2007]

1. Will Rock You -
2. We Are the Champions -
3. Don´t Stop Me Now -
4. Love of My Fire (Freddie Mercury) -
5. One Vision -
6. Under Pressure -
7. Radio Gaga -
8. Somebory to Love -
9. I Want to Break Free -
10. Another Bites Dust -
11. Crazy Little Thing Called Love -
12. Bohemian Rhapsody -
13. A Kind of Magic -
14. The Show Must Go On

Descarga

Gentileza: Imaginariums

Muchas mentes abiertas deberian estar cerradas por reparaciones....